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Misiones Médicas
En 2004, tuve el inmenso placer de comenzar a asistir a las misiones médicas con el equipo misionero de St. Williams ("St-Williams Medical Missionary Team) , de Austin Tejas.
Fuimos a Arteaga, Méjico en julio de 2004 y a Catacamas, Honduras en 2005.
Atendíamos a una media de 500 pacientes por día. Aunque los días de trabajo eran muy exigentes, la calidez de la gente y su profundo agradecimiento hizo que se convirtiera en una experiencia que cambia la vida. Quiero compartir con ustedes parte de estos viajes maravillosos con estas fotos. Me gustaría dar las gracias en especial a Tino Hernández que organizó estas increíbles misiones y trajo esperanza a aquellos que más la necesitaban.
Arteaga, Méjico
(Julio 2004):

Nuestro grupo de misioneros antes de partir |

Nos ofrece una diferente perspectiva de la vida |

También les servimos a los niños de distracción |

Instalamos nuestras clínicas en iglesias |

No es la sala de espera a la que están acostumbrados
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Joven mejicano trabajando duro |

Un día normal en la consulta
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Algunos niños querían unas gafas solo por tener algo, pero no las necesitaban... |

Un día de descanso y de compras en el mercado |

Un hogar mejicano muy "cuco". |

Jóvenes mejicanos orgullosos |

El paisaje de camino a la misión quitaba el aliento. |
Catacamas,
Honduras (Febrero 2005):

Una típica niñita hondureña |

¡Esto es lo que yo llamo "prácticas de familia" !!!
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Aunque habíamos tomado todas las precauciones necesarias y recibido las medidas preventivas, estuvimos expuestos a condiciones sanitarias muy pobres y muchos de nosotros enfermamos. Aquí el Doctor Steve Branden no se siente bien, ¡afortunadamente se reenganchó al día siguiente a trabajar con nosotros! |

Me hice amiga de Danny, un hondureño de 16 años, que estuvo hablando conmigo durante cuatro horas en el aeropuerto, mientras esperaba que llegase el resto del grupo. |

Una joven madre hondureña de tan solo 15 años criando a su hijo ella sola |

Al final del día la gente hacía cola para recibir los pequeños regalos (como bolígrafos, pegatinas, peluches y collares) que les habíamos traído. |

A los niños les gustaba permanecer a nuestro lado y vernos trabajar durante todo el día |
 Honduras
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